La segunda etapa del Camino de Los Faros recorre 26 kilómetros empezando por la playa de Niñons y finalizando en Ponteceso.

Esta etapa de 26 km comienza en la playa de Niñóns, recorriendo precipicios rocosos hasta el puerto de Santa Mariña, que bordearemos para cruzar el monte en dirección a la playa de A Barda. Desde la playa de A Barda, atravesaremos toda la Costa da Tremosa por un sendero exigente pero de gratas vistas hasta la tradicional aldea de O Roncudo, con sus casas cegadas en dirección al viento. Desde la aldea pasando un parque eólico seguiremos los acantilados hasta el faro del cabo Roncudo. Las cruces blancas que jalonan la costa nos hablan de marineros muertos y de naufragios. Este tramo está estrechamente relacionado con la leyenda negra de la Costa da Morte.

Por este gran promontorio se extiende un conjunto de piedras grabadas; petroglifos prehistóricos de la Edad del Bronce que nos hablan de un enclave ritual. Una porción de tierra que penetra en el mar como si fuese un espacio de ningún lugar (no es tierra, no es mar), un territorio sagrado donde habitaban antiguas divinidades que conservarán algunos de sus santuarios bajo el sincretismo de nuevas advocaciones cristianas.

Desde el faro de Roncudo nos dirigiremos al interior de la ría. Entraremos en el puerto pesquero de Corme, camino de la playa de Valarés, pasando por las playas del Osmo, de la Ermida y de Río Covo. Corme, dividida en una aldea labriega y una villa marinera, fue el lugar de origen de patrones de cabotaje que llevaban en sus veleros mercancía de todo tipo por el Cantábrico, y bajaban al Mediterráneo.

Bajamos al puerto. Vamos a la playa del Osmo y seguidamente a la de A Ermida. Salimos de la playa de A Ermida y de Río Covo por un estrecho sendero sobre la ría hasta los farallones del monte da Facha y Valarés, donde podemos hacer una parada para disfrutar de su playa y pinar.

El final de la etapa por el monte Branco, coronado de arena, nos acerca a la desembocadura del Anllóns, que nos ofrece una vista privilegiada de la isla Tiñosa, las dunas y de la playa de A Barra, que se encuentra en plena ensenada da Insua, un lugar de gran importancia ornitológica. Desde allí recorreremos al borde de los anchos juncales todo el malecón de Ponteceso hasta el puente y la casa del bardo Eduardo Pondal. Su pazo mira a las marismas del Xungal Grande. En el Xungal Pequeno comienza el estero del río, y enfrente veremos el monte de San Sebastián.